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El tomate, el rey de la dieta mediterránea

El tomate, el rey de la dieta mediterránea

A pesar de que en América se cultivan durante todo el año, en España los mejores son los del verano. Con importantes propiedades vitamínicas, te damos una receta fácil para degustarlo

Se ha convertido en un básico de nuestra dieta, ya sea en forma de sofrito, como ingrediente principal del gazpacho o protagonista invitado a la ensalada mixta; pero lo cierto es que el tomate no llegó a Europa hasta el siglo XVI, procedente de Perú. Hasta que, en el siglo XVIII, algún valiente se atrevió a probar sus frutos, se pensó que eran unas plantas trepadoras venenosas.

Hay hasta 300 variedades de este producto, en su mayoría rojos, pero pueden encontrarse amarillos, verdes e incluso rosas. Cherry, raff, el de colgar, el de pera o el de Montserrat, sus numerosas variedades desembocan en infinitas posibilidades.

A la hora de escogerlos, los rojos y blandos estarán siempre más maduros y dulzones. Si, al llegar a casa, aún necesitan algo de tiempo para madurar, el lugar ideal es uno fresco.

El tomate es una estrella en la dieta mediterránea, y no solo por sus cualidades refrescantes, sino también por sus nutrientes; ya que contiene agua, vitaminas A, B y C, fósforo y potasio. Además, es diurético y laxante.

UNA RECETA: TOMATES VERDES FRITOS

Los tomates verdes fritos no son más que los tomates de ensalada, pero antes de que les dé el sol y se pongan rojos. Son varias las formas de hacer un plato tan sabroso, y una de ellas es la que sigue el restaurante madrileño La Musa.

Entre sus variaciones, se encuentra el usar un pan rallado japonésconocido como «Panko», más grueso que el normal y que logra que la fritura quede más crujiente.

Se cortan los tomates en rodajas gordas para empanarlas, primero harina, luego huevo y por último el Panko. Una vez rebozadas, se fríen en aceite bien caliente y se escurren en papel absorbente.

Al emplatar, se les pone un poco de salsa agridulce por encima, que no es más que vinagre de vino y azúcar puesto a fuego lento y reducido a la mitad de su volumen, hasta que tenga textura de miel.

Se suelen servir tres rodajas de tomate verde frito por persona, y con un rallador se añade encima queso de cabra de pasta dura, para que se reparta de forma uniforme.

Si queremos decorar un poco más el plato, podemos hacer como en La Musa, acompañando los tomates de una ensalada de rúcula con vinagreta de lima y una mermelada de higos casera.

El tomate, el rey de la dieta mediterránea

Tomates verdes fritos ya servidos, con la ensalada de rúcula

Ingredientes para 4 personas: 3 tomates verdes, 100 gr harina, 2 huevos, 200 gr de panko, 300 gr de queso de cabra, 100ml de salsa agridulce casera (hecha con 200ml de vinagre de vino blanco y 100gr de azúcar), mermelada de higos, 1 bolsa de rúcula y vinaegra de lima casera (con 100ml de aceite de oliva virgen extra, una piza de sal y 25ml de zumo de lima).

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