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El Real Madrid empata con el Valladolid y deja la Liga en manos de Atlético y Barça

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Tanto se protegió el Real M que lo acabó pagando. Con 0-1 en el marcador, sufriendo para contener a un desesperado Valladolid, Carlo Ancelotti modificó su esquema. Sin Cristiano Ronaldo en el campo -se retiró en el minuto 8 por un problema muscular-, el técnico italiano ordenó que entraran Illarramendi y Marcelo por Isco y Benzema. El 4-3-3 se convirtió en un ortodoxo y más defensivo 4-4-2. La apuesta no funcionó. Los visitantes se fueron echando hacia atrás, jugando demasiado en su área. El gol de Osorio, en un saque de esquina a falta de cinco minutos para el final, dejó a los blancos prácticamente eliminados de la pelea por el título. Atlético de Madrid y Barça dependen de sí mismos. Si ambos solventan sus compromisos de este fin de semana, la resolución de este largo y peleado campeonato se dará en el Camp Nou, en el enfrentamiento entre rojiblancos y azulgranas de la última jornada.

Se dijo el sábado, se repitió el domingo y se puede recuperar hoy. Nadie parece dispuesto a ganar esta liga. El Real Madrid, que había empatado cuatro partidos en 34 jornadas, ha sumado dos igualadas consecutivas, en el peor momento, cuando lo tenía todo en su mano para dar un golpe sobre la mesa. La presión que embarga a los tres contendientes es muy elevada, tan grande como la tensión que se respiró en los últimos instantes en el Nuevo Zorrilla.

No jugó un buen partido el equipo de Ancelotti. Aún así, le valió para dominar ante un Valladolid que se sigue jugando la permanencia. Se marchó Cristiano del campo, aquejado de “fatiga muscular”, lamentando su suerte, golpeando con rabia el techo del banquillo en el que se pasó el resto del partido. No parece grave su dolencia y fue extraña su salida del campo. Allí en la banda, vestido de corto, sufrió el portugués como el que más. Hasta que se cansó y se marchó hacia el vestuario, antes incluso del pitido final, cuando sus compañeros luchaban a la desesperada para resolver el entuerto en el que les había metido el gol pucelano.

Durante muchos minutos controló el partido el Real Madrid, con Xabi Alonso dando una clase magistral de pases precisos de 40 metros. Lo único que no fue capaz de controlar el conjunto blanco fueron las incesantes galopadas de la bala del Sahara, Zakarya Bergdich, un portento físico ante el que poco pudo hacer el canterano Nacho, lateral derecho de urgencia por las bajas de Arbeloa y Carvajal.

Sin Cristiano (ni Bale), a los de Ancelotti les falta un líder sobre el campo. Estaba Casillas, aunque desde la portería poco podía hacer. Así que le tocó de nuevo a Sergio Ramos erigirse en mariscal del Madrid. El sevillano aprovechó la ausencia del portugués y el galés para tomar la responsabilidad a balón parado. Y desde allí, con la sutileza del estilista, el central mandó un potente disparo que dobló la mano de Jaime, guardameta local. Ramos venía de solventar prácticamente él solo el duelo ante el Bayern y sumó su cuarto partido seguido marcando.

Entonces fue cuando a los futbolistas de Juan Ignacio Martínez se les aparecieron todos sus fantasmas. El balón les duraba poco, la ansiedad les frenaba, las piernas no respondían. Tuvo que llegar el descanso para que el técnico del Valladolid insuflara nueva moral a sus pupilos. Aunque para sumar ante el Real Madrid hace falta algo más.

Modric siguió dando una lección de liderazgo y Di María siguió corriendo por él y por todos. Un remate de tijera de Javi Guerra fue la mejor oportunidad de un Valladolid que intentaba jugar más en campo contrario pero que chocaba una y otra vez ante la solidez visitante. Y luego vinieron las decisiones de Ancelotti que cambiaron el partido.

El italiano transmitió miedo a su equipo cuando decidió sacar del campo a Isco y Benzema, sus jugadores más clarividentes -y menos esforzados defensivamente- y dio entrada a Illarramendi y marcelo. El Madrid no sólo se fue echando hacia atrás, también perdió la opción de introducir un cambio ofensivo si llegaba el empate local. Los problemas físicos de Pepe terminaron de preparar el escenario.

En un saque de esquina, el colombiano Osorio remató, la pelota tocó en un jugador del Real Madrid y ni el Santo Casillas pudo hacer nada para evitar el 1-1. Luego fueron todo prisas y desaciertos. Se le escapaba la Liga a blancos al mismo tiempo que el Valladolid abandonaba por fin los puestos de descenso. Lugar que le ha cedido al Getafe, precisamente el equipo que el sábado en el Camp Nou (2-2) empezó a mostrar que esta liga parece no quererla nadie. Todo son vasos comunicantes.

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